Estoy convencida de que la Psicoterapia es la profesión más bonita del mundo.

 

Sinceramente lo creo.

Pertenezco a una estirpe de cuidadores de la salud.


Abuelo y bisabuelo médicos;
madre enfermera y padre médico cardiólogo.


Estaba predestinada…

Aunque mi padre era cardiólogo, me di cuenta muy pronto de que, en su trabajo, con sus pacientes,
más de la mitad del tiempo estaba haciendo Psicoterapia.

Hablaba con ellos de las cosas que les preocupaban, les escuchaba con plena atención y sintonizaba con sus necesidades como no he visto hacer a nadie.

No miraba el reloj…

Y digo como no he visto hacer porque literalmente le vi, en muchas ocasiones, interactuar con sus pacientes; siendo chiquitina, más de una vez me llevó un sábado o un domingo a visitar a alguno de sus ancianitos solo porque estaban solos y si les íbamos a ver un rato eso les iba a hacer muy felices.

Mi madre preparaba un flan o unas natillas y allá que iba mi padre con el “dulce” preparado con amor y con su “salada” hija pequeña a alegrarle la mañana a esa persona.

¡Cómo no iban a mejorar
y a curarse!
Cómo no iban a adorarle…

Yo no le llego ni a la suela de los zapatos,
pero siempre tuve claro que desea aprender esa magia
y dedicarme a ayudar a las personas que sufren.

Ya no canto ni bailo para ellos,
ya no cuento chistes (ni malos ni buenos)
siempre fui una pésima contadora de chistes, por cierto;
ahora despliego la magia de un modelo aprendido al calor de las trincheras.

Un modelo que nació y creció del arduo trabajo con pacientes;
del estudio y la reflexión profundos;
de la investigación y de la docencia.

Un modelo que hemos compartido, desde SEMPyP, durante décadas.
Un modelo eficaz y eficiente que puedes aprender en nuestras formaciones.
Un modelo que sigue evolucionando con tus sugerencias y nuestra experiencia.

Aunque la formación, ahora, la administra Formación Psicoterapia
yo quiero seguir ofreciendo la misma calidad de siempre en la atención clínica en
nuestro centro
y el acompañamiento que mereces tras la confianza mostrada al haberte formado con
nosotros.

Por eso nace Begoña Aznárez Psicoterapia y Mentoría.

Porque después de formarse, hay que incorporar bien el modelo y hacer todo un profundo y precioso trabajo de convertirse en psicoterapeuta.

Vuelvo a insistir en ello:
tú ya sabes que no es lo mismo hacer Psicoterapia que convertirse en psicoterapeuta;
y además, disfrutar mucho de tu profesión.

Esta es una gran motivación para mí en este momento de mi vida.

 

Si quieres saber más sobre cómo voy a desarrollar este proyecto, pincha aquí. 

 

Ojalá te vea pronto en alguna de las propuestas que contemplo.