IDAE - FORMACIÓN Y ACREDITACIONES

E.M.D.R. es una potente herramienta terapéutica. Por lo tanto, defendemos que, su uso en clínica, debe contextualizarse en una correcta conceptualización del trauma y de la relación terapéutica, y sólo debe incluirse en un marco terapéutico seguro y con un profesional entrenado en Psicopatología y Psicoterapia.

Como ya señalaba Francine Shapiro en 2001, “es mejor dotar a los clínicos con un marco conceptual o modelo que l es sirva de guía para su práctica clínica que darles únicamente un procedimiento paso a paso para llevar a cabo el E.M.D.R.” (Shapiro, 2001).

Por tanto, abogamos por una formación que tenga muy presente estas cuestiones y no solo la enseñanza aislada de la técnica.

Es por eso que I.D.A.E. firmó un convenio de colaboración con la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (SEMPyP), para incluir la formación en E.M.D.R. dentro de los programas de Máster que viene desarrollando dicha institución y que suponen la contextualización antes mencionada, ofreciendo toda la formación en E.M.D.R. que el terapeuta precisa dentro de un amplio marco de conocimiento de la psicopatología, la evaluación y la intervención general en trauma.

Para terminar, queremos puntualizar algún detalle relativo a la formación en E.M.D.R. que nos consultan muy a menudo: a pesar de lo que otras asociaciones formadoras engañosamente proponen, no existe la formación “oficial” en EMDR. Cualquiera de estas asociaciones, como las nuestras, la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia (SEMPyP) y el Instituto para el Desarrollo y la Aplicación de EMDR (IDAE), son instituciones privadas y por lo tanto, la acreditación que emite cada una tiene el mismo valor y no supone ninguna diferencia a nivel legal oficial.

Por otro lado, al ser EMDR una técnica terapéutica, la legislación internacional impide su patente por ningún tipo de grupo o institución. Así que nadie puede presentarse, legalmente, ni como poseyendo la patente ni, insistimos, como “formador oficial”. De hecho, el apellido “oficial” solo pueden utilizarlo las autoridades académicas estatales, es decir, el Ministerio de Educación.